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El Castillo de Himeji. Arquitectura singular por el mundo

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Nuestra pasión por que conozcáis monumentos, edificios y arquitecturas de otros lugares del mundo nos lleva hoy a llevaros al país del sol naciente para que sepáis algo más de una de la imágenes más conocidas del país nipón, como es el Castillo de Himeji.

Es el castillo más visitado de Japón y uno de los más impresionantes del mundo. En la ciudad costera de Himeji, es una de las estructuras arquitectónicas más antiguas que se conservan del Japón medieval.

Un castillo de singular arquitectura

Una de las peculiaridades del Castillo de Himeji, es que la construcción que vemos en la actualidad es el edificio original, ya que sus muros nunca fueron destruidos por los diversos incendios, terremotos o guerras. Y esto es algo que, además de por su belleza, lo hace extremadamente popular.

Un hecho más que curioso y casi inexplicable fue que durante la Segunda Guerra Mundial, cayeron varias bombas en su Torre Principal y milagrosamente no llegaron a explotar dejando el castillo intacto hasta hoy.

El origen del Castillo de Himeji data del siglo XIV, en concreto del año 1333, cuando el señor del distrito de Harima (actual región  de Himeji) construyó un fuerte en la zona. En 1581 Toyotomi Hideyoshi construyó un castillo de tres pisos para defender la región de los conflictos. En 1601, Ikeda Terumasa desmanteló la Torre Principal para construir una nueva de cinco pisos y usó los materiales sobrantes para construir las torres secundarias.

A partir de ese momento se convirtió en una importante sede del gobierno feudal. Además de cuartel del ejército imperial, justo en una época en la que estuvo a punto de ser destruido.

El Castillo de Himeji está situado en una colina rodeado de llanuras, podríamos decir que es un perfecto ejemplo de los castillos japoneses. Famoso no solo por su espectacular Torre Principal o tenshu, si no por su complicado complejo defensivo lleno de puertas, pasadizos, cuartos secretos, muros y murallas. Todo esto junto a un laberinto que lleva hasta la Torre. Un complicado complejo que su finalidad era confundir a los invasores del castillo y así poder atacarlos con mayor rapidez y facilidad.

El Castillo de Humeji cuenta con una muralla con 997 sama o agujeros rectangulares, para el uso de los arcos, redondeados y triangulares que se utilizaban para las armas de fuego.

Las ventanas de las torres secundarias situadas en el lado oeste y noroeste de la Torre Principal, son ventanas de forma de campana. Este tipo de ventanas son típicas de la arquitectura zen. Podemos verlas en diferentes templos y edificaciones tradicionales de Japón.

Debemos resaltar los techos de toda la estructura, con tejas planas y redondas, características que le da al conjunto un aspecto muy personal. Otra característica muy a tener en cuenta son los amuletos shashihoko, pertenece a cada familia que ha ocupado el Castillo. En todo el tejado y en el caballete principal, podemos encontrar hasta ocho familias diferentes.

El Castillo de Himeji se construyó en el actual monte de Homeyana a 45 metros sobre el nivel del mar y la Torre Principal mide 46,4 metros, lo que se supone que la parte más alta del castillo se sitúa a más de 92 metros sobre el nivel del mar.

Antes de la restauración de 2009, que culminó en 2015, en el interior del castillo se podían encontrar recreaciones que nos permitían conocer cómo era la vida de los habitantes del lugar, así como los de Humeji.

Sin embargo cuando se volvieron a abrir sus puertas, desgraciadamente ya no se pudo disfrutar de nada de eso in situ. Suponemos que las autoridades decidieron llevarlos a otras dependencias dentro del complejo para evitar aglomeraciones dentro del castillo por los visitantes.

El entramado para entrar. El Castillo de Humeji

castillo de himeji japón arquitectura singular por el mundoPara entrar al Castillo de Himeji, lo primero hemos de cruzar el puente Skamon, una puerta que fue reconstruida en el 1938, pero sin duda da toques de lo impresionante que sería la original.

Al cruzar la puerta Otemon, llegamos a la explanada donde mejores vistas tenemos del castillo. La verdad que se ve imponente. Es un lugar que sin duda para los visitantes es el mejor para inmortalizar su esplendor.

Caminando hacia la entrada del castillo, llegamos a otra de las murallas defensivas, la puerta Hishi-no-mon, es la mayor puerta del castillo, característica por sus ventanas de campana y celosías en negro y papel de oro.

Al traspasar la puerta nos topamos con el antiguo sangoku-bari, situado entre el paseo principal y los pasadizos secretos, lo que en los castillos medievales conocemos como un foso.

La importancia del agua en cualquier cultura siempre ha sido de vital importancia, y en el castillo no iba a ser menos. En el castillo se han contabilizado 33 pozos, abundantes de agua.

Seguimos nuestro camino hacia la Torre Principal y pasamos tres puertas más pequeñas, pero nos topamos con una muy significativa, la puerta Ni-no-mon, singular por su estilo chino y singular también por tener incluso elementos que recuerdan la cruz cristiana.

Llegamos a las dos Torres secundarias, dos torreones utilizados como última defensa de la Torre Principal.

La cima de Humeji

La torre Principal es la más conocida del Castillo, cinco plantas que se ven desde el exterior, pero que realmente tiene seis, ya que una es subterránea. Podemos observar detalles de decoración y construcción como las ventanas pequeñas rectangulares tan típicas de la arquitectura nipona, que eran utilizadas para arrojar piedras a invasores.

A destacar un sala abuhardillada en el segundo piso en la que su conservación es simplemente espectacular. Si continuamos la visita hacia los siguientes pisos, llegamos a la quinta y último piso de la Torre, donde podemos deleitarnos de las vistas de la ciudad, además de una zona expositiva en la que aprendemos los detalles arquitectónicos del Castillo. También os contarán las numerosas historias y leyendas fantasmagóricas de la Torre.

Su tejado es muy característico, hace que ya siempre que veas algo parecido en cualquier lugar del mundo, recuerdes en Castillo de Himeji. Es muy peculiar por su tejado a cuatro aguas.

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El fin del laberinto

El camino de vuelta hacia la salida del complejo del Castillo de Himeji, nos lleva a una zona de muros muy peculiares en forma de abanico, perfectos para la seguridad del castillo, ya que cuanto más se eleva el muro, más vertical se hace, de manera que casi es infranqueable.

Y llegamos al jardín que nos marca el final del recorrido y  que nos lleva a los cimientos del castillo, ya que allí se conservan las piedras que se utilizaron para su construcción.

Un castillo que sin duda alguna merece ser visitado si es que tenéis la suerte de viajar a Japón, un país de tradiciones, lleno de sabiduría y de arquitectura singular.

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Esperamos que os haya sido útil el post «El Castillo de Himeji. Arquitectura singular por el mundo» que nos escribe nuestra colaboradora Ángela Gómez. Recuerda inscribirte en nuestra newsletter para estar informado de todas las novedades de Obra Nueva en Córdoba y noticias relacionadas con el mundo inmobiliario. Quiero inscribirme ahora

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