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Casa de las Cabezas de Córdoba. La leyenda. Edificios con historia

Casa de las Cabezas de Córdoba - obra nueva en Córdoba

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Ubicada en la calle Cabezas, en plena judería encontramos una leyenda, una casa y una historia intrigante que después de cinco siglos perdura en el interior de sus muros y patios, la Casa de las Cabezas de Córdoba.

Quitando el valor arquitectónico que veremos más adelante, esta casa solariega del medievo, que sirvió de prisión a Gonzalo Gustios, padre de los Siete Infantes de Lara, haciendo de este lugar escenario donde se desarrollaron uno de los sucesos más trágicos del viejo Cantar de Gesta.

La leyenda

Cuenta la leyenda que Gonzalo Gustios, Señor de Salas, y sus siete hijos acudieron a la boda de Doña Lambra y Ruy Velázquez. En una justa de los infantes, uno de ellos mata al hermano de la novia.  Ésta prepara su venganza convenciendo al padre, Gonzalo, para que viaje a Córdoba y le entregue una carta a Almanzor, Ministro del Califa, una carta que en su interior solo hay escrita una frase “Mate al portador”.

Sin embargo Almanzor se apiada de Gonzalo y decide encerrarlo en una prisión, que según cuentan sería en la Casa de las Cabezas.

Doña Lambra y su marido Ruy Velázquez, viendo que su plan había fracasado, les dice a los infantes que su padre ha sido asesinado por Almanzor y que les prepara un ejército para luchar contra él. Finalmente se desencadena una batalla en el que el ejército musulmán arrasa y son decapitados. Sus cabezas serían mostradas a su padre y colgadas en la calle angosta del mismo nombre que la casa, Calle de las Cabezas.

Durante su cautiverio, Gonzalo es atendido por Fátima, hermana de Almanzor, con la que tiene un hijo, llamado Mudarra. Éste marcharía al Reino de León a vengar a toda su familia.

Una leyenda que no para de crecer

Desde que en 2007, su nuevo propietario, decidiera investigar a fondo todo lo sucedido, y los hallazgos arquitectónicos que alberga la casa, no ha dejado de crecer las leyendas que se han transmitido durante siglos de la Casa. Con estos estudios que se han llevado a cabo, más se refuerza la teoría de que en el medievo esta casa tiene un papel relevante durante la Inquisición española.

Y es que, otro de los dueños de la casa, Juan de Córdoba, noble cordobés judeoconverso, a pesar de la prohibición en 1492, dictada por los Reyes Católicos, parece ser que utilizó su casa para judaizar a un gran número de personas, teniendo en su interior una sinagoga . Refuerza esta teoría el hallazgo de los restos de mikvé, que era un lugar para la purificación donde constantemente corría agua y que se utilizaba para purificar a las mujeres después de su primera regla. Además se ha encontrado un estrado femenino, de los pocos que se han encontrado en buen estado en España, que demuestra que oraban mujeres y hombres por separado.

Por estos hechos, Juan de Córdoba junto con más de 150 persona más fueron quemados en una  de las quemas más multitudinaria el 22 de Diciembre de 1504. Y se ordenó la demolición de la sinagoga.

El interior de la Casa de las Cabezas de Córdoba

Como hemos citado antes, es una casa solariega, que en cuanto traspasas sus puertas inmediatamente viajas al medievo.

Actualmente la casa se divide en diferentes espacios que nos permiten conocer como fue la vida de una familia noble en aquella época, espacios que tienen una fantástica transición y que están abiertos hacia los patios que posee la casa.

Fe de este ambiente que se respira en su interior, es su sótano, donde actualmente se conserva una pila romana y que sin duda por el cambio de temperatura que se experimenta nada más bajar, sería el lugar donde guardaban los alimentos. Posiblemente aquí es donde realizaran los actos de purificación en el mikvé. Y es que es un lugar apartado de la casa, sin visibilidad al exterior perfecto para albergar una sinagoga en la clandestinidad.

Destacan sus cuatro patios que son los elementos principales de la casa, además de acondicionarla para los periodos estivales de la ciudad, airearla y refrescarla. Es centro de la vida en la casa, en ésta y en todas las casas de Córdoba que disponen de patio.

Los patios de la casa son tan importantes como el salón, están cuidados y decorados con el mismo esmero. Abunda la vegetación y el uso del agua, a través de fuentes y pozos tan importantes para refrescarla del duro verano.

Pero la Casa de las Cabezas te descubre infinidad de sorpresas a cada rincón, su cocina, sus salones, sus columnas del patio que soportan los arcos de medio punto, los arcos que dan acceso de un patio a otro o de una estancia a otra.

El artesonado de los techos, espectaculares o unas escaleras de madera que dan acceso desde el patio a la zona alta de la casa y a una galería de madera que asoma al patio.

Y en el exterior de la casa, la calleja de los Arquillos, con sus siete arcos de ladrillos que hacen de estribo de las paredes de la casa y en él, según la leyenda estuvieron colgadas las cabezas de los siete Infantes de Lara.

Sin duda, es importante que en nuestra ciudad perduren en el tiempo la leyenda, que se las contemos a nuestros hijos, que compremos libros sobre ello. Ya que además de nuestro pasado romano y musulmán, debemos reivindicar la importancia en el periodo medieval de Córdoba, que hasta la fecha prácticamente ha pasado desapercibida.

Desde aquí nuestro agradecimiento al personal de Casa de las Cabezas por su colaboración para poder realizar el reportaje fotográfico que acompaña en artículo.

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